My music by Kitty Gorchs

lunes, junio 14

Confesión de un cigarillo.

Soy pequeño, de figura fina y estilizada. Sé que luzco bien parecido, envuelto en una bonita prenda de papel blanco. Ocupo un lugar destacado en estantes y vidrieras, en elegantes cigarreras doradas.
De día estoy en escritorios; de noche en mesitas de luz. Periódicos y revistas me dedican varias de sus páginas. La televisión me otorga minutos importantes de publicidad.
Mi aroma invade el ambiente en salones, oficinas y salas de estar.
Conocido es que, desde tiempo lejanos, he formado un imperio con hombres de todas las razas y credos, ricos y pobres, jóvenes y ancianos de ambos sexos. Yo establezco las leyes de este imperio, mis súbditos o esclavos, como cariñosamente los llamo, deberán sacrificarse por mí cuando se los pida, no importa cuanto les cueste.
Como REY y AMO que soy, yo les brindo placer, momentos de evasión y calma a sus ansiedades. A cambio deberán entregarme su corazón debilitado, sus pulmones congestionados, sus manos y dientes manchados; no pocos deberán estar dispuestos a soportar insignificantes dolores de cáncer. Pero ¿qué importancia puede tener un poco de sufrimiento al lado de la compañía que les ofrezco?
En los últimos años, algunos rebeldes han volcado su ira sobre mí, ME HAN DECLARADO LA GUERRA. No sé que extravagante filósofo les inculcó la idea de que YO SOY UN SIMPLE OBJETO y de que ELLOS, EN CAMBIO, SON SERES HUMANOS LIBRES, CAPACES DE ELEGIR, DE NO CREAR DEPENDENCIA CON NADA.
Los sediciosos han ido aumentando, pero todavía tengo SÚBDITOS DÓCILES, FIELES, INGENUOS, que seguiran entregando su vida por mí y sometiéndose a mi entera voluntad.
Espero que usted, que lee esta confesión, no me abandone nunca y recuerde: YO LE DOY PLACER, MUCHO PLACER, USTED ME ENTREGA SÓLO SU SALUD, SU VIDA...

Este es un extracto de un libro que trata las adicciones en el ámbito escolar.
En lo que amí me compete pienso como bien lo dice el cigarillo en su confesión, el cigarillo no sólo está presente en la escuela sino en todos lo ámbitos y nos afecta a todos, porque los que no fumamos, somos fumadores pasivos, consumimos más que los que realmente fuman. Si todos pudiésemos dejar esto, que es un vicio, tan sólo eso, podríamos tener una mejor expectativa de vida, solamente por dejar uno de los tantos placeres que tenemos. Es díficil, pero no imposible.

1 comentario:

  1. Espero que usted, que lee esta confesión, no me abandone nunca y recuerde: YO LE DOY PLACER, MUCHO PLACER, USTED ME ENTREGA SÓLO SU SALUD, SU VIDA...


    Lo peor es que mucha gente que no fuma, se enferma por convivir diariamente con gente que sí lo hace, entonces somos los fumadores pasivos los que pagamos un precio al no hacerlo. Si los fumadores quieren joderse la salud "sólo porque les da placer", me parece perfecto, pero que lo hagan en un ámbito en el cual no decidan sobre mi salud.

    Me gusta mucho el texto.

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